El Pecado de Quejarse

Mayo 18, 2020

Números 11:1 

“Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.”

Cuando pensamos en el pecado usualmente no consideramos nuestras quejas como tal. Pero en la Biblia el quejarse revela los ídolos a los cuales nos hincamos y tambien veneramos en nuestros corazones. La queja revela que no estamos satisfechos en Dios en cualquiera que sea nuestra situación. La queja es un pecado que enciende la ira de Dios cuando las palabras de nuestra boca derraman la amargura de nuestros corazones. La queja revela que dudamos del carácter benigno de Dios ¿De qué te has quejado hoy? ¿De tu familia? ¿De tu trabajo? ¿De tus problemas? ¿De tus circunstancias? ¿De tu iglesia? ¿De tu salud? Toda queja en tu vida es una queja en contra de Dios quien te planto donde Él quiso en su soberana, benigna y sabia voluntad.

Dios Escucha Tu Queja

Lo primero que quiero que notemos en nuestro pasaje es que cuando Israel se quejó, lo hizo a “oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira. (11:1b)” Jeremiah Burrougs dice que “Dios es un Dios que escucha cuando murmuramos. Pero no solo cuando murmuramos con nuestra boca, sino también cuando lo hacemos dentro de nuestro corazón.” ¿El que creo el oído no escuchara cuando murmuramos? De Jesús se dice en Juan 2.25: “y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.” Es decir, Dios escucha aun nuestras quejas cuando no las expresamos y las guardamos en nuestro corazón. Dios escucha nuestras quejas audibles y las inaudibles que ocultamos en nuestros corazones.

Es En contra de la Provisión de Dios

Números 11.4–6

Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

Dios había salvado a Israel con mano poderosa de su esclavitud de Egipto y les había provisto pan de ángeles, mana del cielo. Pero los Israelitas en vez de estar agradecidos con Dios empezaron a codiciar la comida de Egipto cuando vivían en esclavitud. La queja desagrada a Dios porque ella rechaza la provisión de Sú mano amorosa. La queja es mostrar lo malagradecidos que somos con las bendiciones de Dios en nuestras vidas; bendiciones que no merecemos.

Conclusión

La queja es olvidar que así como los Israelitas éramos esclavos, no de Egipto, sino del pecado. El quejarse es olvidar que hemos probado aun un mejor mana que los Israelitas en el desierto. Nosotros los cristianos hemos probado el pan de vida en Cristo Jesús, Señor nuestro. Si hemos recibido una salvación tan grande vivamos en contentamiento y agradecidos con el Dios de nuestra salvación.

Filipenses 4.11–13

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.